Ganesh o Ganesha

Ganesh
Ganesh

 

 

Ganesha también Ganesa o Ganesh , es una de las deidades más conocidas y adoradas del panteón hindú. Su imagen puede encontrarse en todas partes de la India.  Su culto está ampliamente difundido y se extiende a lo largo de la India y al jainismo y budismo.

Aunque se lo conoce por muchos más atributos, su cabeza de elefante es lo que más fácilmente lo identifica.[Es frecuentemente adorado como el eliminador de Obstáculos. Patrón de las artes y ciencias y el deva del intelecto y la sabiduría. Se le reza al comienzo de los rituales y ceremonias religiosas y se lo invoca como Patrón de las Escrituras durante la lectura de textos sagrados y las sesiones de escritura.

 

Hay varias versiones del nacimiento de Ganesha. Según una de ellas, Parvati, esposa de Shiva, lo creó a partir de la infidelidad con el guardia de su puerta y cuando nació Ganesha, Shiva se negó a admitirlo y cortó la cabeza del recién nacido. Parvati a consecuencia de ese acto, quedo sumamente afligida. Entonces Shiva, no pudiendo soportar la tristeza de Parvati, prometió sustituir la cabeza del recién nacido por la del primer ser vivo que oportunamente pasara por delante de la puerta. Y el primer ser que pasó por delante de la puerta, fue un elefante.

Otra versión más popular cuenta que Shiva abandonó la casa cuando Parvati estaba embarazada. Shiva volvió y tuvo una disputa con su hijo, llevandolo a la muerte inconsciente de la personalidad de la víctima. Parvati a consecuencia de ese acto, quedó sumamente afligida. Entonces Shiva prometió sustituir la cabeza del recién nacido con la del primer bebe que no estuviera a los regazos de su madre. El único ser vivo que cumplía los requisitos fue el elefante, ya que éste deja a sus crías solas.

 

 

La mayoría de las representaciones del dios tienen cuatro brazos, en cada mano lleva un atributo distinto que puede variar, pero generalmente se trata de:

  • En el primer brazo lleva una soga, para conducir a sus devotos hacia el sendero de la Verdad.
  • La segunda mano sujeta un hacha, para cortar las ataduras de los devotos.
  • La tercera mano sujeta un laddu (dulce hecho con harina de garbanzo, mantequilla frita, leche condensada y frutas secas) para recompensar a sus devotos por sus actividades espirituales.
  • La cuarta mano siempre está extendida para impartir bendición a sus devotos.

 

 

  

 

 

 

Buda

Buda
Buda

En idioma sánscrito, el término buddha, significa "despierto" o "iluminado".

Es una figura religiosa sagrada para dos de las religiones con mayor número de adeptos, el budismo y el hinduismo en el que se lo considera como la novena encarnación del dios Visnú.

Aunque existen muchas leyendas, se concuerda en que fue un líder religioso conocido como Siddhartha Gautamá. Vivió en una época de cambio cultural en que se atacaban los procedimientos religiosos tradicionales de la India. Fue uno de los reformadores que dio un impulso renovador en el ámbito religioso dhármico que se propagó más allá de las fronteras de la India y terminó transformándose en una de las grandes religiones del mundo, el budismo.

 

Siddhartha Gautamá representa a la perfección el concepto de «búsqueda espiritual» según las antiguas creencias, sobre todo de naturaleza oriental. Es decir, el incansable esfuerzo interno o la catarsis que conduce a la unión liberadora con la divinidad o nirvana y  que todos los seres humanos tarde o temprano se verán obligados a realizar para alcanzar algún día la iluminación, después, eso sí, de experimentar las necesarias y aleccionadoras reencarnaciones. Asimismo, la figura de Siddharta convertido finalmente en el Iluminado (o Buda) viene a expresar la idea mística de que el camino hacia la propia luz y por consiguiente la obtención de la paz  interior implica recorrer un camino interior.

 

Debido a ciertas malas interpretaciones muy comunes, se debe enfatizar que Buda no es Dios. Esto no solo lo aseguró el mismo Buda Gautamá, sino que la misma cosmología budista hace esta distinción al afirmar que el estado del budha únicamente lo pueden lograr los seres humanos (pero no se limita a esta humanidad en particular), en quienes reside el mayor potencial para la iluminación.

Sidharta Gautamá también afirmó que no existen intermediarios entre la humanidad y lo divino. Los seres se rigen por el Kama, cuyas leyes dictan que la compasión y el amor por la existencia generan provecho tanto para las demás criaturas como para el que las ejerce, purificando su karma. El Buda es tan solo un ejemplo, un guía y un maestro para aquellos seres que deben recorrer la senda por su cuenta, lograr el despertar espiritual y ver la verdad y la realidad tal como son. El sistema budista de filosofía y práctica meditativa no fue una revelación divina, sino más bien el entendimiento de la verdadera naturaleza de la mente y tal entendimiento puede ser descubierto por cualquiera. Es el adentrarse en la realidad lo que se logra al comprender que la ignorancia puede eliminarse.

  

 

 

 

Tara

Tara
Tara

Ella es la «madre de la liberación» y representa las virtudes del éxito en el trabajo y en las hazañas. Tara es una deidad tántrica cuya práctica es usada por los practicantes de la rama tibetana del vajrayāna para desarrollar ciertas cualidades interiores y comprender lo exterior, lo interior y enseñanzas secretas sobre la compasión y el vacío.

 

Tara es en realidad un nombre genérico para una serie de budas o bodhisattvas de aspecto similar. Éstas pueden ser más correctamente comprendidas como diferentes aspectos de una misma cualidad.

 

Las formas de Tara más ampliamente conocidas son:

  • Tara la Verde, conocida como la Buda de la actividad iluminada y superación de obstáculos, superar obstáculos durante la meditación o en la vida, es la más valorada junto con la Tara Blanca.
  • Tara la Blanca, conocida por la compasión, la larga vida, la sanación y la serenidad; también como Chinta-chakra (rueda que cumple los deseos).
  • Tara la Roja (Kurukula), o aspecto violento, asociado con atraer a todas las cosas buenas
  • Tara la Negra, asociada con el poder
  • Tara la Amarilla, asociada con la riqueza y la prosperidad
  • Tara la Azul o Ekajati, asociada con transmutación de la ira
  • Chintámani Tara, una forma de Tara ampliamente practicada en el nivel alto del Tantra Yoga en la escuela Gelug del budismo tibetano, retratada verde y a menudo fundida con Tara la Verde.

En algunas escuelas budistas se reconoce a 21 Taras. Una texto de práctica titulado como "En alabanza de las 21 Taras", se recita durante las mañanas en todas las cuatro escuelas del budismo tibetano.

El mantra principal de Tara es oṃ tāre tuttāre ture svāhā (pronunciado por los tibetanos y budistas que siguen las tradiciones tibetanas como oṃ tāre tu tāre ture soha).

 

Dentro del budismo tibetano Tara es considerada como una buda de compasión y de acción. Es el aspecto femenino de Avalokiteśvara y en algunas historias sobre su origen ella habría venido de las lágrimas de aquél. Tara es también conocida como una salvadora, como una divinidad celeste que escucha los lamentos de los seres que expermientan la miseria en el saṃsāra. La figura de Tara proviene del hinduismo, donde la devi Tara, fue una dentro un sinnúmero de figuras de la diosa madre al lado de Sárasvatī, Lakṣmī, Pārvatī, y Śakti. En el siglo VI, durante la era del Imperio Pala, Tara fue adoptada en el panteón budista como una importante bodhisattva.

 

Parecería que el principio femenino hizo su primera aparición en el budismo como la "madre de la perfecta sabiduría" y más tarde Tara llegó a ser vista como una expresión de la sabiduría de la perfecta compasión. Tara comenzó a ser asociada con las cualidades maternas de compasión y la misericordia. Indubablemente para la gente común que era budista en la India de ese tiempo, Tara era una deidad más próxima. Los ojos de una divinidad que representa la sabiduría como vacío es una cosa concreta para contemplar. Quizá sea más fácil alabar a una diosa cuyos ojos miran hacia afuera con compasión infinita y que tiene una dulce sonrisa. Tara entonces se volvió muy popular como objeto de veneración y llegó a ser integrada en la práctica del tantra alrededor el siglo VII. Con el movimiento e influencia del indo-budismo al Tíbet, la veneración y prácticas de Tara se incorporaron al budismo tibetano. Independientemente de si se la clasifica como deidad, buda o bodhisattva, Tara es muy popular en el Tíbet y Mongolia.

  

 

 

 

Shiva

Shiva
Shiva

 

En el marco del hinduismo, Shivá (‘auspicioso’) es el dios destructor en la Tri-murti (‘tres-formas’, la Trinidad hindú) junto a Brahmá (dios creador) y a Vishnú (dios preservador).

 

En su calidad de destructor, a veces se le llama Kāla (‘negro’), y es entonces identificado con el tiempo, aunque su función destructiva activa es entonces asignada a su esposa bajo el nombre de Kali. Como deidad de la reproducción (concomitante a la destrucción), el símbolo de Shivá es un monolito de piedra o de mármol llamado lingam. A finales del siglo XIX, en India se estimaba que había más de 30 millones de linga.

Shivá tiene tres ojos, uno de los cuales está en medio de su frente (denotando su capacidad de ver las tres divisiones del tiempo: pasado, presente y futuro), su piel es de color azul grisáceo (cubierta de cenizas).

Una luna en cuarto creciente situada sobre su frente representa la división del tiempo en meses, una serpiente alrededor de su cuello representa la división en años y un collar de

calaveras la sucesiva extinción y generación de las razas de la humanidad.

Tiene varias serpientes enroscadas en sus brazos, su cabello está enredado en varias matas sobre su cabeza y forma un rodete en punta sobre la frente. Encima de este hueco se ve el rebote y la materialización del río Ganges.

 

En una de sus cuatro manos sostiene un tri-shūla o tridente. Los shivaístas creen que denota su combinación de los tres atributos de Creador, Destructor y Regenerador. También sostiene un tamborcito damaru (con forma de reloj de arena).

Sus sirvientes se llaman pramathas y son considerados seres sobrenaturales, quienes forman tropas, cuyo líder es el hijo de Shivá: Ganesha.

 

Su esposa Saktí es el objeto de adoración de los shaktas y los tāntrikas. Como Nataraja (‘rey del baile’), Shivá simboliza el baile del universo, con todos sus cuerpos celestiales y leyes naturales complementándose y balanceando el uno al otro. A veces, también se simboliza haciendo su danza de la destrucción, tandava, en el momento del pralaya (disolución del universo, al final de cada kalpa).

 

  

 

 

Lakshmi

Lakshmi
Lakshmi

En el hinduismo, Lakṣmī es la deví consorte eterna del dios Vishnú, diosa de la belleza, la fortuna y de la buena suerte.

 

Según la tradición, Lakṣmī nació de la espuma del mar. Este mito es semejante al del nacimiento de la diosa Venus en la mitología romana.

 

Se le representa generalmente junto a Vishnú volando sobre el águila Garudá o sola sentada en una flor de loto sosteniendo una de éstas a cada costado, en posesión de cuatro brazos bendiciendo a los devotos y dejando caer de una de sus manos monedas de oro. Va escoltada de dos elefantes blancos símbolos de la fortuna y su culto está muy relacionado con el de la antigua Madre-Diosa drávida representada por la tierra sobre un padma (flor de loto).

Entre los templos dedicados a la sensualidad femenina de la devi Lakshmi se destacan el de Orchha, en el centro norte de la India.

  

 

  

Saraswati

En el hinduismo, Sárasuati es la diosa del conocimiento y una de las tres diosas principales (siendo las otras dos Laksmí y Durgá).

 

En los «Vedas»

Sárasuatī es mencionada en el Rig-veda (el primer texto de la literatura de la India, de mediados del II milenio a. C.. Era una diosa adorada en la religión védica.

Es probable que haya comenzado como una diosa meramente fluvial, relacionada con el río Sárasuati, ya que su nombre en sánscrito significa ‘la [zona] que tiene lagos’

En el Rigveda (6, 61, 7) a Sárasuatī se le atribuye la destrucción —por medio del dios Indra— de Vritrasura, un gigantesco demonio que había acaparado toda el agua del mundo conocido, y que representaba la sequía, la oscuridad y el caos.

 

En los «Puranas»

 

En los Puranas (textos que generaron la religión hinduista) se convirtió en la diosa del aprendizaje y de las artes (por ejemplo, de la música). También es adorada como la diosa de los pensamientos veraces y del perdón.

 

En el «Vedanta»

 

En el Vedānta se le considera la energía femenina (śakti) y el aspecto del conocimiento del Brahman. Como en los textos védicos, es la diosa del conocimiento, de la elocuencia, la poesía y la música. Los seguidores del Vedanta creen que sólo mediante la adquisición de conocimiento podrán alcanzar moksha (la liberación de la reencarnación). Sólo mediante la adoración de Sárasuatī y mediante la búsqueda continua del conocimiento verdadero con atención completa, se puede obtener la iluminación necesaria para alcanzar el moksha

 

 

Apariencia

 

La iconografía de la diosa Sárasuatī la muestra como una hermosa mujer de piel clara, vestida con ropa blanca pura, sentada sobre un loto, aunque se considera que su verdadero vahan (‘vehículo’) es un cisne. Se la asocia con el color blanco, que representa la pureza del conocimiento.

 

Ocasionalmente se la asocia con el color amarillo, el color de las flores de mostaza, que florecen en la época del festival de Sárasuati, en primavera. No tiene una cantidad exagerada de adornos (como la diosa Laksmi) sino que está vestida modestamente, quizá representando su preferencia por el conocimiento por encima de los objetos materiales.

 

Generalmente su iconografía la muestra con cuatro brazos, que representan los cuatro aspectos de la inteligencia humana, según el hinduismo:

la mente (mana),

el intelecto (buddhi),

estado de vigilia y

ego (ahankara).

 

En sus manos sostiene cuatro objetos:

Un libro (lo cual es un anacronismo, ya que no hubo libros en la India hasta la introducción de la imprenta por los conquistadores británicos, en el siglo XVIII).

Un mālā (rosario) de perlas blancas, que representa el poder de la meditación y la espiritualidad.

Un pote con agua sagrada, que significa que el conocimiento tiene un poder purificador de los pecados.

Una vīna, instrumento musical parecido a un sitar, que representa su grado de perfección en todas las artes. Sárasuatī también se relaciona con Anurāga (el ‘apego’ por las notas musicales y el ritmo), que representa todas las emociones que se expresan mediante el discurso o la música.

 

Los hinduistas creen que las niñas que llevan su nombre serán muy afortunadas en sus estudios.

 

Frecuentemente se muestra un jansá (ánsar índico) blanco cerca de sus pies. Los hinduistas creen que si se le ofrece a un jamsá una mezcla de leche y agua, es capaz de tomar sólo la leche. De esta manera, el jansá simboliza la capacidad de sacar provecho de lo malo, o de obtener sabiduría de un conocimiento maligno. Debido a su relación con el cisne, a la diosa Sárasuatī se la conoce también como Jamsá Vajini: ‘la que tiene un ganso como vehículo’.

 

Se la pinta al lado de un río (el Sárasuati, que puede estar relacionado con su primera función como una diosa del agua. Su relación con el cisne y con la flor de loto también señala su origen más antiguo que el de otras diosas.

 

A veces se muestra también un pavo real al lado de la diosa. El pavo real representa la arrogancia y el orgullo debido a la belleza personal. Al tener un pavo real como vehículo, la diosa enseñaría que los hindúes no deben estar preocupados por la apariencia externa.

Hanuman

En la mitología hinduista, Jánuman (en inglés Hanuman) es el dios mono venerado por los hindúes, quienes lo consideran un aspecto del dios Shivá. Es el fiel compañero del rey-dios Rama (uno de los diez avatares de Visnú) y una de las deidades más importantes del panteón hindú, en el Ramaiana, donde le ayuda en su expedición en contra del ejército liderado por el malvado demonio Rávana. Posee un poder y una fuerza casi ilimitada, hasta el punto de que al nacer saltó hasta el sol al confundirlo con una fruta.

 

Su nombre significa el que tiene mandíbula grande.

En la actualidad, Hánuman sigue siendo adorado no sólo en India, sino también en otros sitios de Asia. Es considerado protector de los enamorados, símbolo de la lealtad, valor, fidelidad, abnegación y amistad. Su imagen puede ser vista en casi todas las instituciones oficiales de India, desde la policía y el ejército hasta la casa de los que dedican su existencia al servicio de los demás.

 

Origen

 

 

En una ocasión, mientras Agní, el dios del fuego, le daba un plato de dulces sagrados a Dasarath, rey de Ayodhya, para que los repartiera entre sus esposas con el fin de que tuvieran niños divinos, se acercó un águila y robó uno de los pasteles y lo soltó en las manos de Añyana mientras ella meditaba. Ella comió el postre divino y dio a luz a Jánuman. Así, Shivá encarnó en Añyana, adoptando la forma de un mono y contando con la bendición de Pavana, el dios del viento, quien se convirtió en el abuelo de Jánuman. Su nacimiento liberó a su madre del embrujo y decidió retornar al paraíso. Antes de su partida, le reveló al pequeño Jánuman que sería inmortal y que su alimento serían frutas maduras y brillantes como el sol. Siendo niño, fue aceptado como discípulo por Suria (el dios Sol), quien le enseñó los sutras. El extraordinario poder de concentración de Jánuman hizo que pudiera memorizarlos en tan sólo 60 horas.

 

A Jánuman se le distingue particularmente por su gran fuerza física y su carácter virtuoso. También se le considera un erudito que domina las seis escuelas de gramática, los cuatro Vedas y los seis shastras. El Dios Mono no se jacta de lo mucho que sabe; es la expresión misma de la humildad.

  

 

 

 

Garuda

Garuda
Garuda

Garudá es un pájaro mítico, considerado un dios menor (o semidiós) en el hinduismo y en el budismo.

Generalmente es iconizado como un águila gigante y antropomórfica. cuerpo humano de color dorado, rostro blanco, pico de águila y grandes alas rojas. Es muy antiguo, enorme y puede tapar la luz del Sol.

Es jefe de la raza de las aves y enemigo de la raza de las serpientes, vehículo (vahana) del dios Visnu, e hijo de Kashiapa y Vinatā. Según el sagrado texto épico Majábharata, al nacer Garudá los dioses se atemorizaron debido a su terrible brillo corporal. Supusieron que era Agní (el dios del fuego) y le pidieron protección. Luego descubrieron que era un bebé, y aun así lo alabaron como un ser supremo y lo llamaron Fuego y Sol (según el Majábharata)

Aruná, el amanecer personificado y auriga de Suria (el dios del Sol), es hermano mayor —o hermano menor  de Garudá. Swahá, la esposa de Agnídev (el dios del fuego), adopta la forma de una Garudī femenina, también llamada Suparṇī  para aparearse con Garudá.

Garudá, junto con los rishis, ayudó a romper la suspensión de hostilidades entre Indra (el rey del cielo) y el piadoso asura (‘demonio’) Vritra.

Se considera que Garudá es la versión malaya del mito del ave Fénix (ser que podía renacer de sus cenizas). Indonesia y Tailandia tienen esta ave como símbolo nacional.